
Por Dagoberto Muñoz Erazo
Caminar tranquilo entre el ruido y la prisa de Bogotá es sobrevivir y participar de la multiculturalidad de sus calles, las cuales se encuentran “decoradas” por gran cantidad y variedad de manifestaciones artísticas en los muros de la ciudad.
Es el caso de los carteles callejeros que abundan en gran número por la calles de la capital colombiana difundiendo actividades de participación ciudadana dentro de los jóvenes, como la música, el arte, la danza y la política.
El afiche o cartel callejero ha sido catalogado en esta época de grandes asombros en la composición de la imagen como un elemento que propicia y fortalece la “contaminación visual” de la ciudad, dejando de lado la gran importancia que cumplen en el campo de la “comunicación visual”, pues es en ella donde más intensamente y estructuralmente se pueden percibir las incidencias, expresiones y autonomías de las prácticas juveniles que buscan acceder al reconocimiento ciudadano mediante las vías de la representación. De la misma manera es el medio perfecto para examinar que tipo de imaginarios o pensamientos se construyen sobre los jóvenes al averiguar cómo se muestra el ejercicio de lo visual en lo comunicativo.
En este trabajo participaron:
Henry Alexis Barbosa
Dagoberto Muñoz Erazo
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