Por Henry Alexis Barbosa
El Graffiti se puede evidenciar día a día en cualquier parte en nuestras calles, paredes, postes, colegios, universidades, muros, en cualquier parte que vayamos veremos este tipo de cultura y forma o medio de comunicación, donde existe esa necesidad de expresar y demostrar cuanto vale este tipo de cultura.
La técnica por excelencia del graffiti es el aerosol, el spray. Las razones son su convencionalismo, sus abundantes colores ya mezclados, su relativa limpieza, su fácil uso... Aunque todas estas ventajas de las que hoy gozan sus usuarios no son otra cosa que el fruto de la evolución de los primeros propelentes técnicamente muy pobres.
El graffiti dentro de nuestra comunidad es algo muy recurrente ya que los y las que lo realizan tratan de comunicar y plasmar una expresión que les permita darse a conocer o de alguna manera decir que están ahí, que están presentes, esto a través de símbolos, iconos, personajes, letras y señales. La sociedad y los mismos “graffiteros” confunden el graffiti con el vandalismo, cuando desde nuestra concepción el graffiti transmite, comunica, es una forma de expresar, mientras que el vandalismo está orientado a la agresión simbólica, física, material.
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